Nosotrxs también abortamos

September 28, 2018

El aborto no es sólo une asunto de mujeres.

 

Este 28 de septiembre se reconoce como Día de Acción Global por la Despenalización del Aborto y por lxs Derechos Reproductivos; día, históricamente, atribuidx a las cuerpas y luchas de las mujeres alrededor del mundo. Pero la historia es compleja, han sido muchísimxs lxs cuerpxs diversxs que a través de lxs tiempos han recurrido al aborto, en sus múltiples modalidades, como reafirmación de la autonomía de sus cuerpxs y como medida de emancipación social.

 

Lxs personxs gestantes de escasos recursos han recurrido, históricamente, a remedios caseros como teses de ruda con otras plantas medicinales, así como, a las comadronas comunales para abortar. En Puerto Rico, ya para lxs años cuarenta (40) se recibían, de islas cercanas y diversas partes del mundo, a muchísimas personxs gestantes con recursos que deseaban abortar ya que el gobierno de la Isla, en aquel entonces, se hacía de la vista larga.

 

Ahora mismo, en Puerto Rico el aborto es legal. Ninguna ley puede prohibir el aborto, lo que sí pueden hacer es establecer unas guías y procesos para regularle. Ahora bien, al mismo tiempo, en nuestras Islas según el código penal de Puerto Rico revisado año 2012, abortar es un delito. Por nuestra relación colonial, a raíz de un caso resuelto en las cortes federales de estados unidos (Roe vs. Wade) a favor del derecho al aborto, amparadx en el derecho a la privacidad, se anula el código penal de Puerto Rico y se nos extiende el derecho a decidir si queremos o no continuar con el embarazo. Así que, es necesario recordar que el gobierno de Puerto Rico no se ha expresado ni legislado a favor del derecho a abortar de lxs personxs gestantes en nuestre país. O sea, si la corte suprema revoca el caso de Roe vs. Wade o si mañana aplicaran solo las leyes estatales de Puerto Rico, abortar sería un delito con pena de reclusión de 3 años.

 

En Puerto Rico y otras partes del mundo, las campañas a favor del aborto y lxs derechos reproductivos que se han suscitado, en nuestre caso más reciente a causa del proyecto del Senado 950, no han integrado en sus discursos las diversas identidades de género que se mantienen, como siempre, al margen de las discusiones. Hoy día, hablar del derecho al aborto como el derecho de las mujeres revela la necesidad de ampliar la multiplicidad de lxs espectros feministas así como de entender cómo interactúan las nuevas conceptualizaciones de las identidades con lxs discursos feministas y con las prácticas políticas de nuestre contexto*.

 

Para ampliar la discusión y garantizar que no se promuevan mensajes contradictorixs como publicar una imagen que utilice la términología de “personas gestantes” mientras que en otra mencione, como sinónimo, la palabra “madres” en la cual el texto que le acompaña presenta las estadísticas de “las mujeres que han abortado”, es tiempo ya de ceder y compartir lxs micrófonos; de hacer nuestres espacios materialmente segures e inclusivxs. No es suficiente sustituir términos (poner caras) si la narrativa (la práctica) no es inclusiva. “Dicen poder. Decimos potencia”**.

 

Hay personxs que no son mujeres (ni desean ser madres) y tienen la posibilidad de un embarazo, como por ejemplo, los hombres trans y las personas no binarias y de género fluido, entre otres. Son cuerpes que también tienen la capacidad de gestar y que a diario son penalizades por vivir más allá de la imposición: mujer-hombre. Es importante que desde nuestras diversas defensas de lxs derechos humanxs no aportemos a la desinformación ni invisibilización de las comunidades LGBTTQIA; es nuestra tarea reflexionar sobre cómo en la práctica reproducimos el discurso heteropatriarcal-capitalista que denunciamos en nuestres status de facebook.

 

Desde nuestras comunidades LGBTTQIA tenemos la necesidad de identificar y participar de espacios segures para que cada une de nosotres experimente sus identidades y cómo desea asumirlxs. Cada personx es más complejx que una etiqueta estática descontextualizada y muchas veces adoptada de los mismos espacios colonizadores. Mencionamos “personx” con la intención de visibilizar la constante discriminación, patologización y degradación de cuerpxs y seres extraordinarixs que a través de lxs tiempos han sido consideradxs “menos que personas”. Que no nxs dejan caminar por la calle tranquilxs, que no podemos ir al cine sin que nos miren con el rabo del ojo, ni janguear sin que constantemente se nos asignen identidades (o pronombres) sin consentimiento o con la intención de violentarnos, que nos digan cómo debemos asumir “nuestra transición” (autoreafirmación) dictando cómo deben lucir o usarse lxs cuerpxs. Hay experiencias colectivas que compartimos y otras que no, nos toca escucharnos.

 

Ahora bien, es sumamente importante recalcarnos que no es suficiente la garantía legal de poder acceder a lxs servicios (o asignarnos una categoría con la que nos sintamos más a gusto) si en la práctica hay otrxs aspectos que impiden que gocemos plenamente de la vida: dinámicas culturales, relacionales, lingüísticas, científico-deterministas, religiosas y diez mil más.

 

En caso del aborto, si lxs únicxs profesionales de la salud que pueden realizar abortos son lxs médicxs, es imperativo que se genere en las escuelas de medicina, tanto en lxs currículos como en la cultura universitaria, una práctica integrada de reconocimiento activx y apoyo intencionadx de lxs cuerpxs, las identidades y procesos particulares de todx personx que pueda gestar, que rete el binarismo y comprenda de forma educada y sensible lxs funcionamientos diversxs de nuestrxs cuerpxs. No todxs lxs personxs con útero y que quedan preñadxs experimentan procesos de pre-gestación, gestación, parto y/o aborto de la misma forma. No todxs lxs cuerpxs tienen el mismo funcionamiento hormonal, anatómico ni fisiológico. Y definitivamente, no todxs lxs personxs asumen estxs procesos psicoemocionales de la misma manera.

 

Por otro lado, es necesario que se profundice la investigación acerca de las interacciones entre tratamientos hormonales y/o quirúrgicos que asumimos algunxs personxs cuir y procesos de pre-gestación, gestación, parto y aborto. Con esto no sólo nos referimos al ámbito médico, sino también en materia de salud mental, social y cultural.

 

Hace dos (2) semanas, como parte de la redacción de este texto, radicamos (telefónicamente) una petición formal ante la División de Estadísticas del Departamento de Salud para recibir mediante correo electrónico las estadísticas y/o informes de las clínicas de aborto en Puerto Rico y nunca las recibimos, aún las seguimos esperando.

 

Existe en nuestre país un craso problema de acceso a la información y de falta de transparencia que afecta nuestra participación ciudadana y violenta nuestres derechos humanxs. Más aún, lxs mecanismos de rendición de cuentas que se establecen para la resolución de conflictos son fatulos pues, en la mayoría de lxs casos, son las mismas agencias querelladas las encargadas de resolver las reclamaciones en su contra. Ante este estado de emergencia permanente, impuesto no solo por lxs huracanes sino por la corrupción pública y privada que agrava la crisis económica y fiscal, el acceso a la información es vital.

 

En otro intento de conseguir información actualizada, realizamos llamadas a las clínicas de aborto que se reportan en funcionamiento en Puerto Rico y nos topamos con un grave problema de acceso a las mismas, así como, de la existencia de una visión heterosexista y transmisógina de las identidades de género fuera del binomio: mujer-hombre. Nuestras preguntas en las llamadas se limitaron a dos (2), cuáles son lxs perfiles de las personas que van a solicitar servicios y si atienden a personas que no se identifican como mujer.

 

De las ocho (8) clínicas que aparecen en directorios públicos, algunas de ellas cerradas, solo dos (2) respondieron al teléfono, las otras seis (6) sonaban ocupadas las líneas o llevaban a cuadros telefónicos que no funcionaban. En la primera que contestó nos advirtieron que la información que solicitábamos debíamos pedirla al Departamento de Salud y de paso, aprovecharon para aclararnos que las personas que asisten a esa clínica “son mujeres, mujeres”. En la otra clínica, el doctor nos compartió que ha atendido a sobre cien mil (100,000) pacientes y que no le ha prestado atención a cómo se identifican sus pacientes porque para él son “mujeres con órganos femeninos” que “quieren que le llamen José aunque sean Josefa”. ¿Qué te parece? No obstante, afirman que no le niegan el servicio a nadie.

 

Constantemente invertimos tiempo y esfuerzos por nuestra inclusión en estructuras y espacios que inherentemente están construidos para excluirnos y en el ejercicio no nos damos el chance pa’ pensarnos, pa’ sentirnos y construir política desde lx que nos atañe directamente. Nos toca honrar nuestras historias y generar propuestas que no solo eviten mayor opresión sino que nos permitan vivirnos como queremos y reivindiquen cómo queremos vivir.

 

Muchxs personxs asumimos abortar como una reivindicación de nuestrx proceso identitario, es nuestre derecho. Mi cuerpx mi decisión. No hay que empezar de cero, tomemos estas reflexiones como punto de partida en las conversaciones dentro de nuestres espacios colectivxs. Es nuestra vida la que está en juego todx momento, la que se mece en un hilo fino ante tanta violencia. Integrarnos de maneras amorosas y conscientes es vital. Nos tenemos. #AbortoLibreSeguroAccesibleTransInclusivx

 

 

Enlaces de interés:

- Romper el tabú: embarazo y aborto en hombres trans

- Directorio de clínicas de aborto en Puerto Rico

- Espacio informativo de la Campaña Nacional por el Aborto Libre, Seguro y Accesible en Puerto Rico

- Breves datos sobre el aborto en Puerto Rico

- Lanzan campaña a favor del derecho al aborto (Último párrafo menciona algunas estadísticas recientes sobre las personas que abortan en Puerto Rico, Primera Hora, 2018)

- Código Penal de Puerto Rico (revisado en 2012)

- Colectiva Pro Decisión (Doulas de aborto en Puerto Rico)

- P. de la C. 3270 (2011)  (Medida presentada en el año 2011 para regular el aborto en menores de edad. El proyecto no fue aprobado.)

- “Casi 40k abortos en seis años” (Primera Hora, 2010)

- Periodistas demandan al Registro Demográfico por ocultar información pública sobre las muertes ocasionadas por el Huracán María (Centro de Periodismo Investigativo, 2018)

 

*Reflexiona Miriam Solá en Transfeminismos: Epistemes, fricciones y flujos.

**Decimos revolución de Paul B. Preciado.

 

 

Esta imagen para nosotres simboliza la necesidad de romper materialmente con ciertxs mitos, como que abortar es solamente une asunto de mujeres (en este caso representado por una malta caliente y la alcaseltzer, remedio abortivo no real que se contaba como leyenda urbana boricua). También incluimos la ruda, planta medicinal que dentro de sus propiedades puede ser utilizada como abortiva, reconociendo que la práctica del aborto es ancestral y que se ha llevado a cabo de diversas maneras, incluso cuando no existían hospitales ni doctorxs. La jeringuilla con el envase en blanco busca resaltar que hay personas trans que están en procesos hormonales y que es necesario investigar también cómo interactúa su tratamiento hormonal y lxs distintos métodos de aborto. De igual manera, hay personas trans que no desean someterse a tratamiento hormonal y también abortan.

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